En un oasis escondido entre los mas lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo Eliahu de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras.
Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vio a Eliahu transpirando, mientras parecía cavar en la arena.
-¿Qué tal anciano? La paz sea contigo.
-Contigo- contesto Eliahu sin dejar su tarea.
-¿Qué haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos?
-Siembro- contesto el viejo.
-¿Qué siembras aquí, Eliahu ?
-Dátiles -respondió Eliahu mientras señalaba a su alrededor el palmar.
-¡¡¡Dátiles!!!- repitió el recién llegado, y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez.
-El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor.
-No. Debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos...
-Dime, amigo: ¿Cuántos años tienes?
-No sé... sesenta, setenta, ochenta, no sé... lo he olvidado... pero. ¿ Eso que importa?
-Mira amigo, los datileros tardan mas de 50 años en crecer y después de ser palmeras adultas están en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojalá vivas hasta los 101 años, pero tu sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras. Deja eso y ven conmigo.
-Mira Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probar esos dátiles. Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto... y aunque sólo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.
-Me has dado una gran lección, Eliahu, déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me diste - y diciendo esto, Hakim le puso en la mano al viejo una bolsa de cuero.
-Te agradezco tus monedas, amigo. Ya ves, a veces pasa esto: tu me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara. Parecía cierto y sin embargo, mira, todavía no termino de sembrar y ya coseché una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo.
-Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección que me das hoy y es quizás mas importante que la primera. Déjame pues que pague esta lección con otra bolsa de monedas.
-Y a veces pasa esto -siguió el anciano y extendió la mano mirando las dos bolsas de monedas-: sembré para no cosechar y antes de terminar de sembrar ya coseché no solo una, sino dos veces.
-Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo miedo de que no me alcance toda mi fortuna para pagarte...
31.12.09
Poesias IV: Soneto Monovocálico con la O
EDMOND ROSTAND
Cyrano Di Bergerac
Confronto ognor lo sbocco forforoso
col corno, col trombon, col vòto dosso,
o l'osso con l'omologo Colosso.
Non sopporto sfottò o motto ontoso:
lo stolto (provocò l'onor focoso!)
lo tocco con lo stocco, lo fo rosso.
Col moccolo focolmo pozzo o fosso,
lo scrosto con lo scovolo 'sto coso.
Col nostro —non lo nomo— soffro molto:
troppo grosso lo mostro... mostro sono:
lo zoccolo sformò l'ombroso volto!
Non complotto, non mormoro, non stono,
collotorto non sono, sono colto...
Sposo non son, sto solo, non corono!
__________________________
Confronto siempre el vómito fosforoso
con el cuerno, con el trombón, con el vacío trasero,
o el hueso con el homólogo coloso.
No soporto esfuerzo o movimiento vergonzoso:
lo estólido (¡provocó el honor fogoso!)
lo toco con el estoque, lo hago rojo.
Con el moco colmo pozo y foso,
lo descortezo con el escobón a este fulano.
Con el nuestro —no lo nombro— sufro mucho:
demasiado grande lo muestro… muestro son:
¡la sandalia deformó la umbría cara!
No conspiro, no murmuro, no soy,
hipócrita no soy, soy culto…
Esposo no soy, estoy solo, no corono!
(Selección y traducción de Josep M. Albaigès, BCN, ene 06)
Extraido de All’alba Shahrazad andrà ammazzata, de Giuseppe Varaldo, una increíble colección de sonetos monovocálicos, en varios idiomas.
http://www.albaiges.com/eulogologia/lipogramas/sonetosmonovocalicos.htm
Cyrano Di Bergerac
Confronto ognor lo sbocco forforoso
col corno, col trombon, col vòto dosso,
o l'osso con l'omologo Colosso.
Non sopporto sfottò o motto ontoso:
lo stolto (provocò l'onor focoso!)
lo tocco con lo stocco, lo fo rosso.
Col moccolo focolmo pozzo o fosso,
lo scrosto con lo scovolo 'sto coso.
Col nostro —non lo nomo— soffro molto:
troppo grosso lo mostro... mostro sono:
lo zoccolo sformò l'ombroso volto!
Non complotto, non mormoro, non stono,
collotorto non sono, sono colto...
Sposo non son, sto solo, non corono!
__________________________
Confronto siempre el vómito fosforoso
con el cuerno, con el trombón, con el vacío trasero,
o el hueso con el homólogo coloso.
No soporto esfuerzo o movimiento vergonzoso:
lo estólido (¡provocó el honor fogoso!)
lo toco con el estoque, lo hago rojo.
Con el moco colmo pozo y foso,
lo descortezo con el escobón a este fulano.
Con el nuestro —no lo nombro— sufro mucho:
demasiado grande lo muestro… muestro son:
¡la sandalia deformó la umbría cara!
No conspiro, no murmuro, no soy,
hipócrita no soy, soy culto…
Esposo no soy, estoy solo, no corono!
(Selección y traducción de Josep M. Albaigès, BCN, ene 06)
Extraido de All’alba Shahrazad andrà ammazzata, de Giuseppe Varaldo, una increíble colección de sonetos monovocálicos, en varios idiomas.
http://www.albaiges.com/eulogologia/lipogramas/sonetosmonovocalicos.htm
4.12.09
Cuentos IV: Obstáculos (Jorge Bucay)
Voy andando por un sendero.
Dejo que mis pies me lleven.
Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorte la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.
Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.
Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa.
Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso. Temo... dudo.
Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto... Consigo pasarla. Me repongo y sigo caminando.
Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo
Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que está allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos... Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo... y resisto.
Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado... descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños...
Me siento abatido... Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca... No dejaré que el muro impida mi paso.
Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire... De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.
Me recuerda a mí mismo... cuando era niño.
Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: -¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?
El niño se encoge de hombros y me contesta: -¿Por qué me lo preguntas a mí?
Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras... Los obstáculos los trajiste tú.
Dejo que mis pies me lleven.
Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte se recorte la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.
Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo. Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis sueños están en esta ciudad. Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.
Me imagino que todo eso está en esa ciudad. Sin dudar, empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un poco, pero no me importa.
Sigo. Diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo que una enorme zanja me impide mi paso. Temo... dudo.
Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente. De todas maneras decido saltar la zanja. Retrocedo, tomo impulso y salto... Consigo pasarla. Me repongo y sigo caminando.
Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado. Me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo. Imposible saltarlo
Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que está allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos... Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo... y resisto.
Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado... descubro el muro. Un gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños...
Me siento abatido... Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca... No dejaré que el muro impida mi paso.
Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire... De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad.
Me recuerda a mí mismo... cuando era niño.
Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja: -¿Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?
El niño se encoge de hombros y me contesta: -¿Por qué me lo preguntas a mí?
Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras... Los obstáculos los trajiste tú.
Poesias III: Soneto Monovocálico con la U
FEDRO
Fábulas
Musculus, mulus, vultur, vulnus ultum,
ursus, bubulcus, guttur, summus Dux,
nummulus, crudus fructus, furum frux
unum sunt: dum suburunt, pungunt multum,
Rutulûm ludunt lucrum, luxum, cultum.
Trunculum lustrum, mundum lupus trux,
suum grus vult: tunc funus, fucus, crux
rursum funduntur, rursum ruunt stultum.
Succurrunt currus, pullus, vulgus rurum:
pupulus mulsus sum... nunc mustum udum,
furfur nunc vulsus, crustulum nunc durum:
subsunt tumultus, lutum, ulcus nudum...
Tum vultum tundunt, tum subtutum murum
rumpunt, ut curvum fulgur pulchrum sudum.
__________________________________________
El ratón, el mulo, el buitre, la ofensa vengada,
el oso, el labriego, la voracidad, el jefe supremo de los dioses,
el vil dinero, el fruto inmaduro, la utilidad de los ladrones
constituyen un todo único: todavía hoy abrasan, pinchan mucho,
irritan la avidez, el lujo, la molicie de los romanos.
El pantano quiere la vigueta, el feroz lobo quiere el inocente cordero,
la grulla quiere al que la espera: entonces la muerte, el tormento
son nuevamente esparcidos a manos llenas, nuevamente derriban lo estólido.
Me vuelven a la mente el carro, el gallito, la población del campo:
de muchachito no fui dulcemente deleitado… pero ahora el mosto está aguado,
el pellejo arrancado, el confite endurecido:
debajo, debajo están las pasiones, el barrol la llaga desnuda…
Tales cosas al mismo tiempo, percuten nuestra cara e infringen el muro incierto de nuestra indiferencia, tal como el incursado fulgor percute e infringe el bello cielo sereno.
(Selección y traducción de Josep M. Albaigès, BCN, ene 06)
Extraido de All’alba Shahrazad andrà ammazzata, de Giuseppe Varaldo, una increíble colección de sonetos monovocálicos, en varios idiomas.
http://www.albaiges.com/eulogologia/lipogramas/sonetosmonovocalicos.htm
Fábulas
Musculus, mulus, vultur, vulnus ultum,
ursus, bubulcus, guttur, summus Dux,
nummulus, crudus fructus, furum frux
unum sunt: dum suburunt, pungunt multum,
Rutulûm ludunt lucrum, luxum, cultum.
Trunculum lustrum, mundum lupus trux,
suum grus vult: tunc funus, fucus, crux
rursum funduntur, rursum ruunt stultum.
Succurrunt currus, pullus, vulgus rurum:
pupulus mulsus sum... nunc mustum udum,
furfur nunc vulsus, crustulum nunc durum:
subsunt tumultus, lutum, ulcus nudum...
Tum vultum tundunt, tum subtutum murum
rumpunt, ut curvum fulgur pulchrum sudum.
__________________________________________
El ratón, el mulo, el buitre, la ofensa vengada,
el oso, el labriego, la voracidad, el jefe supremo de los dioses,
el vil dinero, el fruto inmaduro, la utilidad de los ladrones
constituyen un todo único: todavía hoy abrasan, pinchan mucho,
irritan la avidez, el lujo, la molicie de los romanos.
El pantano quiere la vigueta, el feroz lobo quiere el inocente cordero,
la grulla quiere al que la espera: entonces la muerte, el tormento
son nuevamente esparcidos a manos llenas, nuevamente derriban lo estólido.
Me vuelven a la mente el carro, el gallito, la población del campo:
de muchachito no fui dulcemente deleitado… pero ahora el mosto está aguado,
el pellejo arrancado, el confite endurecido:
debajo, debajo están las pasiones, el barrol la llaga desnuda…
Tales cosas al mismo tiempo, percuten nuestra cara e infringen el muro incierto de nuestra indiferencia, tal como el incursado fulgor percute e infringe el bello cielo sereno.
(Selección y traducción de Josep M. Albaigès, BCN, ene 06)
Extraido de All’alba Shahrazad andrà ammazzata, de Giuseppe Varaldo, una increíble colección de sonetos monovocálicos, en varios idiomas.
http://www.albaiges.com/eulogologia/lipogramas/sonetosmonovocalicos.htm
6.11.09
Poesías II: Itaca (Kavafis)
Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.
Cuentos III: El Río Perdido (Jorge Bucay)
Cuando yo tenía ocho años, encontré el Río Perdido. Nadie sabía dónde estaba, nadie en mi condado podía decirme cómo llegar, pero todos hablaban de él. Cuando llegué por primera vez al Río Perdido, me di cuanta rápidamente que estaba allí.
Uno se da cuanta cuando llega. ¡Era el lugar más hermoso que jamás vi, había árboles que caían sobre el río y algunos peces enormes navegando en las aguas transparentes! Así que me saqué la ropa y me tiré al río y nadé entre los peces y sentí el brillo del sol en el agua, y sentí que estaba en el paraíso. Después de pasar toda la tarde ahí, me fui marcando el camino hasta llegar a mi casa y allí le dije a mi padre:
-Papá, encontré el Río Perdido.
Mi papá me miro y rápidamente se dio cuanta de que no le mentía. Entonces me acarició la cabeza y me dijo:
-Yo tenía más o menos tu edad cuando lo vi por primera vez. Nunca pude volver.
Y yo le dije:
-No, no… Pero yo marqué el camino, dejé huellas y corté ramas, así que podremos volver juntos.
Al día siguiente, cuando quise volver, no pude encontrar las marcas que había hecho, y el río se volvió perdido también para mí.
Entonces me quedó el recuerdo y la sensación de que tenía que buscarlo una vez más.
Dos años después, una tarde de otoño, fuimos a la dirección de guardaparques del condado porque mi papá necesitaba trabajo. Bajamos a un sótano, y mientras papá esperaba en una fila para ser entrevistado, vi que en una pared había un mapa enorme que reproducía cada lugar del condado: cada montaña, cada río, cada accidente geográfico estaba ahí. Así que me acerqué con mis hermanos, que eran menores, para tratar de encontrar el Río Perdido y mostrárselo a ellos. Buscamos y buscamos pero sin éxito.
Entonces se acercó un guardaparque grandote, con bigotes, que me dijo:
-¿Qué estas buscando hijo?
-Buscamos el Río Perdido- dije yo, esperando su ayuda.
Pero el hombre respondió:
-No existe ese lugar.
-¿Cómo que no existe? Yo nadé ahí.
Entonces él me dijo:
-Nadaste en el Río Rojo.
Y yo le dije:
-Nadé en los dos, y sé la diferencia.
Pero él insistió:
-Ese lugar no existe.
En eso regresó mi papá, le tiré del pantalón y le dije:
-Decile, papá, decile que existe el Río Perdido.
Y entonces el señor de uniforme dijo:
Mirá niño, este país depende de que los mapas sean fieles a la realidad. Cualquier cosa que existiera y no estuviera aquí en el mapa del servicio oficial de guardaparques de los Estados Unidos sería una amenaza contra la seguridad del país. Así que si en este mapa dice que el Río Perdido no existe, el Río Perdido no existe.
Yo seguí tirando de la manga de mi papá y le dije:
-Papá, decile…
Mi papá necesitaba el trabajo, así que bajó la cabeza y dijo:
-No-hijo, él es el experto, si él dice que no existe…
Y ese día aprendí algo:
Cuidado con los expertos. Si nadaste en un lugar, si mojaste tu cuerpo en un río, si te bañaste de sol en una orilla, no dejes que los expertos te convenzan de que no existe. Confía más en tus sensaciones que en los expertos, porque los expertos son gente que pocas veces se mojan.
Uno se da cuanta cuando llega. ¡Era el lugar más hermoso que jamás vi, había árboles que caían sobre el río y algunos peces enormes navegando en las aguas transparentes! Así que me saqué la ropa y me tiré al río y nadé entre los peces y sentí el brillo del sol en el agua, y sentí que estaba en el paraíso. Después de pasar toda la tarde ahí, me fui marcando el camino hasta llegar a mi casa y allí le dije a mi padre:
-Papá, encontré el Río Perdido.
Mi papá me miro y rápidamente se dio cuanta de que no le mentía. Entonces me acarició la cabeza y me dijo:
-Yo tenía más o menos tu edad cuando lo vi por primera vez. Nunca pude volver.
Y yo le dije:
-No, no… Pero yo marqué el camino, dejé huellas y corté ramas, así que podremos volver juntos.
Al día siguiente, cuando quise volver, no pude encontrar las marcas que había hecho, y el río se volvió perdido también para mí.
Entonces me quedó el recuerdo y la sensación de que tenía que buscarlo una vez más.
Dos años después, una tarde de otoño, fuimos a la dirección de guardaparques del condado porque mi papá necesitaba trabajo. Bajamos a un sótano, y mientras papá esperaba en una fila para ser entrevistado, vi que en una pared había un mapa enorme que reproducía cada lugar del condado: cada montaña, cada río, cada accidente geográfico estaba ahí. Así que me acerqué con mis hermanos, que eran menores, para tratar de encontrar el Río Perdido y mostrárselo a ellos. Buscamos y buscamos pero sin éxito.
Entonces se acercó un guardaparque grandote, con bigotes, que me dijo:
-¿Qué estas buscando hijo?
-Buscamos el Río Perdido- dije yo, esperando su ayuda.
Pero el hombre respondió:
-No existe ese lugar.
-¿Cómo que no existe? Yo nadé ahí.
Entonces él me dijo:
-Nadaste en el Río Rojo.
Y yo le dije:
-Nadé en los dos, y sé la diferencia.
Pero él insistió:
-Ese lugar no existe.
En eso regresó mi papá, le tiré del pantalón y le dije:
-Decile, papá, decile que existe el Río Perdido.
Y entonces el señor de uniforme dijo:
Mirá niño, este país depende de que los mapas sean fieles a la realidad. Cualquier cosa que existiera y no estuviera aquí en el mapa del servicio oficial de guardaparques de los Estados Unidos sería una amenaza contra la seguridad del país. Así que si en este mapa dice que el Río Perdido no existe, el Río Perdido no existe.
Yo seguí tirando de la manga de mi papá y le dije:
-Papá, decile…
Mi papá necesitaba el trabajo, así que bajó la cabeza y dijo:
-No-hijo, él es el experto, si él dice que no existe…
Y ese día aprendí algo:
Cuidado con los expertos. Si nadaste en un lugar, si mojaste tu cuerpo en un río, si te bañaste de sol en una orilla, no dejes que los expertos te convenzan de que no existe. Confía más en tus sensaciones que en los expertos, porque los expertos son gente que pocas veces se mojan.
Poesias I: Llevo tu Corazón (E.E. Cummings)
I carry your heart with me (I carry it in my heart)
I am never without it (anywhere I go you go, my dear);
And whatever is done by only me is your doing, my darling)
I fear no fate (For you are my fate, my sweet)
I want no world (For beautiful you are my world, my true)
And it's you are whatever a moon has always meant
And whatever a sun will always sing is you.
Here is the deepest secret nobody knows.
(Here is the root of the root and the bud of the bud
And the sky of the sky of a tree called life; which grows
higher than soul can hope or mind can hide)
And this is the wonder that's keeping the stars apart
I carry your heart (I carry it in my heart).
________________________________________
Llevo tu corazón conmigo (lo llevo en mi corazón)
nunca estoy sin él (tú vas dondequiera que yo voy, amor mío);
Y todo lo que hago por mí mismo lo haces tú también, amada mía.
No temo al destino (pues tú eres mi destino, mi amor)
No deseo ningún mundo (pues hermosa tú eres mi mundo, mi verdad)
Y tú eres todo lo que una luna siempre ha sido
y todo lo que un sol cantará siempre eres tú.
He aquí el más profundo secreto que nadie conoce
(he aquí la raíz y el brote del brote
y el cielo del cielo de un árbol llamado vida; que crece
más alto de lo que un alma puede esperar o una mente puede ocultar)
y éste es el prodigio que mantiene a las estrellas separadas.
Llevo tu corazón (lo llevo en mi corazón).
I am never without it (anywhere I go you go, my dear);
And whatever is done by only me is your doing, my darling)
I fear no fate (For you are my fate, my sweet)
I want no world (For beautiful you are my world, my true)
And it's you are whatever a moon has always meant
And whatever a sun will always sing is you.
Here is the deepest secret nobody knows.
(Here is the root of the root and the bud of the bud
And the sky of the sky of a tree called life; which grows
higher than soul can hope or mind can hide)
And this is the wonder that's keeping the stars apart
I carry your heart (I carry it in my heart).
________________________________________
Llevo tu corazón conmigo (lo llevo en mi corazón)
nunca estoy sin él (tú vas dondequiera que yo voy, amor mío);
Y todo lo que hago por mí mismo lo haces tú también, amada mía.
No temo al destino (pues tú eres mi destino, mi amor)
No deseo ningún mundo (pues hermosa tú eres mi mundo, mi verdad)
Y tú eres todo lo que una luna siempre ha sido
y todo lo que un sol cantará siempre eres tú.
He aquí el más profundo secreto que nadie conoce
(he aquí la raíz y el brote del brote
y el cielo del cielo de un árbol llamado vida; que crece
más alto de lo que un alma puede esperar o una mente puede ocultar)
y éste es el prodigio que mantiene a las estrellas separadas.
Llevo tu corazón (lo llevo en mi corazón).
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